viernes, 23 de abril de 2010

Cosas Que Pasan (4ta parte)


Cosas Que pasan
(Parte IV)

Llegue a la casa, cabizbajo y preocupado por la cara de ogro que tendría mi esposa Julia. No tenía ni la más puta idea de que escusa inventarle.

Abrí la puerta con mucho silencio, tal vez con temor al escándalo que seguro armaría; miré a toda la estancia y estaba solo, la casa estaba en silencio, sin embargo en puntillas y sin zapatos subí a mi habitación, me desvestí y me prepare para darme una ducha.

En eso me pareció escuchar algunos ruidos, mi hija debería estar en la Universidad y Julia seguramente estaría de visita en casa de alguna de sus amigas.
Así que baje las escaleras con tan solo la toalla puesta; los ruidos provenían del cuarto de estudio donde está la biblioteca y la computadora, con sigilo entreabrí la puerta… y vaya sorpresa que tuve.

Mi mujer estaba completamente desnuda, su cuerpo se balanceaba hacia los lados como bailando una danza erótica, sus manos se deslizaban por sus senos bajando luego hasta su vulva, allí con sus dedos abría sus labios dejando ver su rosado clítoris, mientras su pelvis se movía de forma lasciva hacia adelante.

Yo estaba como hipnotizado, admiraba aquel hermoso cuerpo flotando y moviéndose como una serpiente. Hubo un instante que el paño con el que me cubría cayó al suelo, mi pene se puso erecto y un calor sofocante se adueño de mis bolas; empecé a tocármelo inconscientemente, subía y baja mi prepucio, estaba súper excitado viendo su mágica danza.

Entre despacio al cuarto, ella en su frenesí bailaba absorta frente al computador; fue en ese instante cuando me fije en su rostro… Estaba oculto por un pequeño antifaz. Dirigí mi mirada a la pantalla del monitor…
Allí estaba una cara masculina viendo desnuda mi mujer, en su mueca se notaba el placer que causa la masturbación.

En ese momento volví en mí, enojado pero silencioso salí de aquella habitación, tomé mi toalla y ni siquiera me la puse encima, ¡Carajo! me dije, mi mujer hace striptease por la web; me di una ducha, seguía muy molesto, pero por nada me paso por la mente lo que había hecho con Pedro y Ana en la víspera.

Me imagino que ella escucharía correr el agua, por que cuando salí, estaba en la habitación; seguía desnuda pero nerviosa, a lo mejor estaría pensando que la había visto, no sé porque me hice el tonto y le pregunte por que estaba sin ropa y acercándose más a mí, me comento que hacía mucho calor y se había quedado dormida en el cuarto de estudio.

En mi mente seguía viéndola bailar y sin darme cuente mi polla volvió a elevarse, ella me abrazo y sentí su vulva húmeda rozando mi glande.

Nos besamos sin palabras y nos fuimos a la cama, la penetre como nunca, ella repetía el movimiento lascivo que le había visto frente al computador, lleno de celos, rabia y placer empujaba mi pene hasta su fondo, increpándola con palabras como ¡Perra! ¡Puta! ¡Rata!, ella se retorcía de placer.

Con brusquedad le di la vuelta y sus manos agarrando sus nalgas me abrieron completamente el hueco, quería castigarla y sin miramientos le metí mi polla con violencia, su cuerpo se curvo por el empujón, jadeaba y gemía complaciente.
¡Sentí como mi leche se derramaba en su culo! y ella gritaba ¡ya, ya no mas…Acabee!

Quedamos exhaustos y sin palabras que estropearan el hecho, había sido rápido pero de una pasión profunda, nos abrazamos quedándonos relajados.

No sé cuánto tiempo nos quedamos dormidos, pero en mi sueño, sentía algo que me aprisionaba, era como una espada que me punzaba el cuerpo o una mirada que me robaba el alma… desperté despacio y…
Habíamos dejado la puerta abierta, en el dintel estaba mi hija y nosotros completamente desnudos…
En su juvenil rostro había un dejo oculto de lujuria….

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