
COSAS QUE PASAN
(I Parte)
Estábamos reunidos varios amigos en una fiesta, a las tres de la mañana comenzamos a marcharnos, Ana la mujer de mi amigo Pedro me dijo que debido a lo lejos que vivía, porque no me quedaba en su casa y por la mañana me fuera en un taxi.
Decidí quedarme al fin todavía quedaba buen vino, buen whiskey y buena compañía; nos servimos varios tragos y el alcohol empezó a subírsenos; Ana bailaba contorneando su cintura, y Pedro y yo nos reíamos de algún mal chiste, de pronto sentí que algo me rozo el rostro, era el sostén de Ana que volaba por los aires, volteamos y dos hermosos senos bailoteaban al aire, sentí un poco de vergüenza con Pedro, pero él borracho como estábamos, tomo el sostén quitándose la camisa se lo puso y agarrándome las manos me llevo frente a su mujer y comenzamos los tres a bailar.
Ella me apretó a su cuerpo y Pedro por detrás se apretaba al de ella, pronto la sala nos daba vueltas, reíamos y tomábamos, con la alegría desenfrenada, algunos vasos y su contenido rodaban por el piso, la música ensordecía y hacia vibrar los cuerpos.
En qué momento me quite (o quitaron) la ropa, no sé, mi verga se estiro hasta su máximo esplendor, tome a Ana y bese sus senos inundados de sudor, ella se resistía un poco, y forcejándola la recosté del mueble… Allí la penetre, Ana gozaba besándome, sus gemidos retumbaban en la habitación, no pensaba en su marido, solo ella y yo gozando.
De repente sentí algo que rozo mis nalgas, luego un fuerte dolor acompañado de un inmenso placer, Pedro montado sobre mí también me penetraba, frente a mi Ana apretaba mis labios con los suyos, mi guevo jugueteaba con su clítoris, mientras Pedro me besaba la espalda y con pasión sostenía mis nalgas mientras su paloma anidaba su leche en mi culo.
Los tres acabamos al mismo tiempo y cambiando de posición: Pedro me lamia mi leche y Ana lambeateaba el sobrante de Pedro en mi culo.
¿Cuándo nos dormimos? no importa, al despertarme mis sentimientos se encontraron, la vergüenza y el placer se confundían con mis recuerdos, mi mente voló para recordarme mi primera vez, cuando niño en el internado de varones.
(I Parte)
Estábamos reunidos varios amigos en una fiesta, a las tres de la mañana comenzamos a marcharnos, Ana la mujer de mi amigo Pedro me dijo que debido a lo lejos que vivía, porque no me quedaba en su casa y por la mañana me fuera en un taxi.
Decidí quedarme al fin todavía quedaba buen vino, buen whiskey y buena compañía; nos servimos varios tragos y el alcohol empezó a subírsenos; Ana bailaba contorneando su cintura, y Pedro y yo nos reíamos de algún mal chiste, de pronto sentí que algo me rozo el rostro, era el sostén de Ana que volaba por los aires, volteamos y dos hermosos senos bailoteaban al aire, sentí un poco de vergüenza con Pedro, pero él borracho como estábamos, tomo el sostén quitándose la camisa se lo puso y agarrándome las manos me llevo frente a su mujer y comenzamos los tres a bailar.
Ella me apretó a su cuerpo y Pedro por detrás se apretaba al de ella, pronto la sala nos daba vueltas, reíamos y tomábamos, con la alegría desenfrenada, algunos vasos y su contenido rodaban por el piso, la música ensordecía y hacia vibrar los cuerpos.
En qué momento me quite (o quitaron) la ropa, no sé, mi verga se estiro hasta su máximo esplendor, tome a Ana y bese sus senos inundados de sudor, ella se resistía un poco, y forcejándola la recosté del mueble… Allí la penetre, Ana gozaba besándome, sus gemidos retumbaban en la habitación, no pensaba en su marido, solo ella y yo gozando.
De repente sentí algo que rozo mis nalgas, luego un fuerte dolor acompañado de un inmenso placer, Pedro montado sobre mí también me penetraba, frente a mi Ana apretaba mis labios con los suyos, mi guevo jugueteaba con su clítoris, mientras Pedro me besaba la espalda y con pasión sostenía mis nalgas mientras su paloma anidaba su leche en mi culo.
Los tres acabamos al mismo tiempo y cambiando de posición: Pedro me lamia mi leche y Ana lambeateaba el sobrante de Pedro en mi culo.
¿Cuándo nos dormimos? no importa, al despertarme mis sentimientos se encontraron, la vergüenza y el placer se confundían con mis recuerdos, mi mente voló para recordarme mi primera vez, cuando niño en el internado de varones.
Alberta
/03/2010


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